¿Por qué México no crece?

{ Escrito el viernes, noviembre 20, 2009 por Anónimo }
Denise Dresser discurso
Ensayo sobre la ponencia de Denise Dresser “¿Por qué México no crece?”

El 29 de Enero del 2009 la Dra. Denise Dresser, profesora-investigadora del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), en el Foro "México ante la Crisis" convocado por el Senado de la República, nos habla de manera objetiva, elocuente y valiente sobre porque México no crece económicamente lo que debería. Todos sabemos que México es un país privilegiado por su ubicación geográfica y enormes riquezas naturales, un país poblado por personas talentosas y trabajadoras, pero a pesar de esto México no crece.

La incorrecta mezcla de Estado y mercado, regulación e innovación, lo que se llamaría un “capitalismo de cuates”, no permite la competencia y la innovación. Sin una competencia justa poco a poco se fortalecen los monstruos empresariales que hoy dominan sobre nuestro país, sin competencia no hay preocupación por reducir los precios a sus pobres y fieles consumidores, sin competencia no se fomenta la innovación, y sin innovación el país no se desarrolla como debería. El Estado Mexicano opera a base de favores, concesiones y protección hacia la cúpula empresarial (inteligentemente estos empresarios exigen estas protecciones para invertir en el país), se llega a formar con esto una red manipulada que no prospera, innova ni crea y distribuye mejor la riqueza. Se crean así los conocidos monopolios, duopolios, oligopolios y parásitos sindicales que bloquean el desarrollo del país mediante sus caros servicios en telecomunicaciones, financieros, transporte, energía, entre otros. Como siempre los perjudicados terminamos siendo el pueblo mexicano, que contribuimos a sus enormes fortunas cada vez que pagamos nuestras cuentas telefónicas, las cuotas en transportes, nuestras comisiones bancarias, etc.

Nuestros gobernantes no logran ver mas allá de su interés personal y el pueblo es la última de sus preocupaciones, con que las aguas de este no se turben basta, y para hacerlo solo hay que ponerles futbol y novelas en sus televisores; y cuando el pueblo se cansa del gobierno, vienen las nuevas elecciones, nuevas promesas, esperanzas perdidas…, pero no hay problema, prende el televisor y distráete viendo futbol y novelas, total los problemas pasarán y mientras nos quejamos posiblemente alguien más los resuelva. Lo triste es reconocer que ellos, nuestros queridos legisladores, son empleados nuestros, que están ahí gracias a nosotros y en nuestra representación.

Debido a la concentración de la riqueza y el poder, los representantes del interés público terminan siendo empleados de los particulares protegiendo sus intereses. Esto lo podemos ver hoy en día con el caso de la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro que parece ser parte de un enorme negocio gracias a la concesión del servicio de transmisión de datos mediante la fibra óptica (usada en los servicios triple play) que terminaría beneficiando indudablemente a Televisa. Nuevamente volvemos a que lo que menos le importa al gobierno y a los monstruos empresariales es el pueblo, tanto que por dinero están dispuestos a sacrificar la compañía LyFC, el sindicato y los miles de trabajadores que laboraban en ella. Entonces, ¿gobiernan en México nuestros representantes o los empresarios que los manipulan?

Nuestro gobierno ha sido doblegado, tenemos un gobierno ineficaz, y en acertadas palabras de Denise Dresser ”Mucha riqueza, pocos beneficiarios. Crecimiento estancado, país aletargado. Intereses atrincherados, reformas diluidas. Poca competencia, baja competitividad. Poder concentrado, democracia puesta en jaque. Y un gobierno que en lugar de domesticar a las criaturas que ha concebido, ahora vive aterrorizado por ellas.”

Como último punto Denise Dresser menciona que debemos ir por la solución, una nueva relación entre el Estado, el mercado y la sociedad; un verdadero capitalismo democrático, dinámico e incluyente; desmantelar los fuertes monopolios públicos y privados, cambiar los usos y costumbres del poder.

Al finalizar el discurso nuestros legisladores se levantan y le aplauden con entusiasmo, como al ver a un hijo en su primera presentación de una obra, como un mensaje que llega al corazón, como si ahora ya estuvieran inspirados y entusiasmados por comenzar a trabajar y sacar a México adelante… claro…

Dresser acentuó su tesis en la inequidad, la desigualdad y la injusticia. México es un país privilegiado que favorece a los privilegiados y crea grandes inequidades, desigualdades e injusticias. Ahora bien, ¿es posible en México el desarrollo de un capitalismo democrático?, ¿Qué es un capitalismo democrático?, ¿Es posible y es deseable un México capitalista democrático? He allí la cuestión.

La integridad como mexicanos es la base del bienestar común, necesitamos tener la actitud como ciudadanos corresponsables de la generación de un cambio positivo, que tanta falta nos hace.

Así se habla en éste país inundado de dignidad social, pero árido de honestidad gubernamental. Que su grito aglutinante de la conciencia nacional no se pierda en la penumbra del salón donde lo pronunció… que retumbe y haga eco entre rocas, montañas y cavernas del suelo mexicano para que el mensaje regrese una, otra y otra vez hasta que aturda los sordos oídos de los gobernantes. Y que muy pronto la intelectualidad, la academia y todos los universitarios de nuestro suelo unan similares gritos al suyo hasta conformar, la estruendosa y armónica sinfonía que reencauce el camino de la Patria.

Mientras tanto mañana regresaremos a disimular el enojo, justificarnos con “no hay de otra” y fingir indiferencia para seguir tolerando los abusos y la corrupción. Aquí es ley el refrán: “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, lo podemos ver al ni siquiera ser capaces de defendernos de nuestro propio gobierno.

Christian Medina Aguilar

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